SEAT Componentes

La caja de cambios es uno de los elementos más complejos de un automóvil y su construcción es una tarea muy especializada. La planta de SEAT Componentes realiza y controla la totalidad de los procesos que permiten que lingotes de aluminio y piezas de acero en bruto se conviertan en mecanismos de precisión. La caja de cambios está diseñada para soportar condiciones muy duras de funcionamiento y, por este motivo, todos los elementos que la componen—carcasa, engranajes, ejes y sincronizadores y caja diferencial— pasan controles exhaustivos que permiten hacer llegar a los clientes productos con una garantía total de fiabilidad.

El proceso de fabricación de las piezas de aluminio comienza tras el suministro de la materia prima en lingotes de aluminio, material con el que se construyen la caja y la carcasa. El material llega a los hornos de fusión donde se funde, y posteriormente, a las gigantescas inyectoras, donde se les da forma mediante inyectado a presión. Dentro de la fundición también se llevan a cabo procesos de granallado, así como control por Rayos X para garantizar la calidad del proceso. Las piezas terminan su transformación mediante el mecanizado de las caras de apoyo, taladros y roscas necesarios para su montaje final.

Los engranajes, ejes y sincronizadores y demás elementos interiores de la caja llegan a SEAT Componentes como piezas de acero en bruto. A partir de ese momento comienza el proceso de mecanizado, totalmente automatizado, que convierte, pasando por distintas fases, una pieza de metal en un engranaje perfecto. Trabajadores especializados controlan de forma directa estas operaciones, comandando máquinas de control numérico para fabricar cada una de las piezas. Los ejes primario y secundario, en los que montan los engranajes, son mecanizados y rectificados en sus diferentes fases hasta conformar la pieza final.

Todo eso, sin embargo, no es suficiente. Un engranaje del mejor acero del mercado no puede resistir por sí solo miles y miles de kilómetros y millones de cambios. Por este motivo, durante el proceso de fabricación, todos los engranajes reciben un tratamiento térmico en hornos continuos que a elevadas temperaturas, cercanas a los mil grados, dan a cada pieza la dureza y resistencia necesarias. Cuando salen del horno siguen siendo piezas de precisión, pero además son prácticamente irrompibles.

Con todas las piezas preparadas y verificadas, la zona de montaje se encarga de la fase final. La automatización de esta parte de la planta es cada día mayor. Sin embargo, son numerosos los procesos que exigen la intervención de mano de obra experta y especializada, que monta con precisión los más de 200 elementos que forman parte de una caja de cambio. El control de calidad final efectúa las imprescindibles pruebas de estanqueidad y los bancos de rodado garantizan el correcto funcionamiento. El proceso de fabricación ha terminado.

Los datos más relevantes
Producción anual: 600.000 cajas de cambio
Capacidad productiva: 3.200 cajas de cambio al día
Clientes: Volkswagen, Audi, SEAT y Skoda
Superficie: 155.000 m² / 85.765 m² de talleres
Plantilla: 1.049 empleados